martes, 17 de septiembre de 2013

A media semana



¿Podrá prevalecer la sensatez?

Quien piense que la amenaza bélica contra Siria la inició Washington a partir de lo sucedido el 21 de agosto en un barrio de Estambul, está desinformado. Nazanin Armanian, se refiere a lo urdido y llevado a cabo por el Pentágono antes de aquél día.

En su artículo incluido ayer en Rebelión, asegura que los planes de Estados Unidos y sus socios contra Siria estaban en marcha meses antes de la matanza de Ghuta. El 24 de marzo se supo que el Pentágono “tenía preparado el uso de tropas en Siria y realizar una serie de bombardeos aéreos sobre el país”.

Dos meses después, el 16 de mayo, tuvieron lugar ejercicios navales sin precedentes en el Golfo Pérsico en el que participaron 41 países jefeados por Estados Unidos. A la semana siguiente, los senadores estadounidenses aprobaron una resolución de apoyo a un probable ataque de Israel contra Irán.

El 15 de junio, 8 mil soldados de 19 países realizaron maniobras en la frontera jordano-siria en que se utilizaron misiles Patriot y aviones de combate F-16. A esa operación se le denominó “Eager Lion” (“León impaciente”). Llama la atención que Lion en árabe significa Asad y Asad es el apellido del Presidente Sirio.

Después del 21 de agosto se hizo pública la amenaza de una agresión estadounidense a Siria poniéndose al mundo al borde de una guerra de exterminio al igual que han sido las de ocupación a Irak y a Afganistán, para no citar sino sólo a dos de los otros pueblos y países que han sido víctimas del intervencionismo de la Casa Blanca. En ese marco cabe situar la amenaza y peligro que se cierne sobre Siria, su pueblo y su gobierno.

Conforme se han ido desenvolviendo los acontecimientos es posible constatar lo que, por un lado, significa la precipitación del Presidente Obama al anunciar la inminente guerra de agresión a Siria sin tener las pruebas suficientes para “justificarla” y, por el otro, la forma como ha tenido que ir modulando su argumento de fuerza lo que, en nada, disminuye la amenaza y peligro de semejante insensatez.

Para el 30 de agosto, todo indicaba que de la amenaza se pasaría a la acción y que luego de la reunión del G-20 en San Petersburgo, el denominado ataque limitado a tres días se desencadenaría.

A la fecha, las cosas no parecen estar así. Rusia está tratando de encontrarle un arreglo político a la amenaza. En esa dirección, la propuesta rusa consiste en someter a control internacional las armas químicas que se dice posee Siria y posteriormente destruirlas. El gobierno sirio ha aceptado esta propuesta. En principio hay que ver la aceptación de Siria como una muestra de buena voluntad y cordura.

Quien no lo ve así es el secretario estadounidense de Estado. El señor John Kerry no sólo dice desconfiar de la voluntad y disposición siria sino que insiste en que sólo el uso de la fuerza puede hacer que Siria deje de ser una amenaza para Estados Unidos y sus aliados. Francia, por su parte, amenaza con que si Siria no pone sus armas químicas bajo control internacional y las destruye, se atenga a “graves consecuencias”.

Al Presidente Obama corresponde comprometerse a encontrarle una salida política, diplomática, al conflicto con Siria. Siria ha mostrado voluntad y disposición de lograrlo. Persistir en las advertencias y amenazas a lo Kerry y París, aumenta la tensión y tirantez. Y, de ser así, cabe presupuestar que la insensatez prevalezca una vez más.

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