lunes, 30 de marzo de 2009

2008 Año de la recesión

La lucha revolucionaria
y las tareas de organización



En nuestro país no son pocos los que menosprecian e ignoran el pasado. Para algunos, resulta tedioso, aburrido e intrascendente que se hable de él y, peor aún, si se trata de los diez años de la Revolución de Octubre y la difícil lucha que debió librarse a partir del momento mismo de la intervención norteamericana y que se prolonga hasta hoy. Todo lo contrario sucede en África. Según se me refirió no hace mucho, los africanos sabiamente suelen decir que si quieres ir hacia adelante tienes que mirar hacia atrás para saber de dónde vienes, en dónde estás y hacia dónde te diriges.

De ahí que no resulte infructuoso continuar el tratamiento de algunas de las cuestiones más importantes de la lucha revolucionaria como lo son las tareas de organización, el trabajo elaborativo y la práctica revolucionaria.

A lo largo de la lucha revolucionaria son muchas y de lo más complejas las cuestiones a resolver en lo teórico y práctico. Por su dinámica y celeridad, requieren de un permanente esfuerzo por avanzar y mejorar lo ya logrado, superar y corregir fallas, limitaciones y errores y que no se vuelva a incurrir en ellos.

Estas complejas cuestiones obligan a verlas en su conjunto y saber priorizar las que corresponde sin dejar de tratar y solventar las que en un momento dado parecieran ser menos importantes. Intentar integrar lo prioritario es lo que determina que se acierte o fracase en una determinada fase o etapa de la lucha. Las tareas de organización, por ejemplo, no pueden abordarse y resolverse al margen de la discusión ideológica y política, el trabajo elaborativo y la práctica revolucionaria.

Si bien es cierto que para iniciar el trabajo de organización hay que empezar por contar con los elementos fundamentales para un análisis de la situación del país, sus antecedentes, desarrollo y desenvolvimiento (así como de la situación internacional), también lo es que el trabajo de elaboración no puede hacerse separadamente de las tareas de organización y la práctica. La participación organizada de quienes forman parte de esa fuerza, movimiento, frente o partido, es lo que garantiza y asegura avanzar en el esfuerzo por contar con las bases fundamentales de lo elaborativo y teórico y de la acción práctica.

Además, el trabajo revolucionario en lo organizativo ha de partir de una correcta definición del carácter y naturaleza de la organización, su ideología, métodos y estilos de trabajo, estudio, discusión y dirección, el carácter electivo y colectivo de los órganos a todos los niveles, la participación en las discusiones y toma de decisiones, el acatamiento consciente y respeto a una disciplina revolucionaria y el estricto cumplimiento de lo discutido y resuelto.

Se trata de que quien opta por incorporarse a la lucha revolucionaria se sienta y asuma que forma parte de ella y que su participación organizada le da sentido de pertenencia orgánica e identificación ideológica, política y en la práctica, cuestión a la que me referí la semana pasada.

Una fuerza, un movimiento, un frente o un partido que no define estatutariamente el carácter y naturaleza revolucionaria de la organización, podrá ser todo lo que se quiera, menos una fuerza, un movimiento, un frente o un partido para la lucha revolucionaria. El sentido de pertenencia y la identificación ideológica, política y en la práctica es lo que diferencia a una organización revolucionaria de los partidos tradicionales y los agrupamientos de “izquierda” institucionalizados después de la firma de la Paz.

Para que una fuerza revolucionaria organizada juegue el papel que le corresponde, ha de contar con una guía y orientación suficientemente fundamentada que haga posible el cumplimiento y concreción en la práctica de las tareas revolucionarias y la ponga en condiciones y capacidad para darles continuidad y profundizarlas cada vez más.

En las actuales condiciones, es necesario e impostergable dotar a nuestro pueblo del instrumento organizado para la lucha revolucionaria. Ello será posible a partir de la refundación y reunificación de las distintas expresiones organizadas o no de las dispersas izquierdas guatemaltecas, asumiendo como propias e identificándose por la coincidencia en lo teórico, ideológico y político y en la lucha por las transformaciones revolucionarias que Guatemala necesita y que, de común acuerdo, se defina el carácter revolucionario de la organización y convenga la guía de acción para el trabajo ideológico, político y organizativo, su avance, desarrollo, ampliación, fortalecimiento y unidad.

Tales son, entre otras, algunas de las cuestiones a resolver como parte de las tareas de organización, el trabajo elaborativo y teórico, su estudio, discusión y divulgación y de la práctica revolucionaria en las condiciones concretas del país, su probable perspectiva y desenlace y la situación internacional actual.



Diario La Hora,
Noviembre 5, 2008
RRR \ cgs

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